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lunes, 2 de diciembre de 2019

De Tartessos, griegos, fenicios y Dioses va la cosa


Estamos en pleno siglo XXI, y aun hoy en día, hay muchos mitos relacionados con los Tartessos, Tartesia, o según otras fuentes, Tarsis. Se dice que, y con toda la razón del mundo, que es un tema candente en la historia antigua ibérica. Mitos, muchos, realidad, poca.

Del mito de Tartessos circulan todo tipo de teorías y uno de los grandes problemas es que se hacen pasar por verdades absolutas, y esto no es así. Se habla de gran civilización prerromana, de foco de civilización en el extremo de Occidente, de imperio, de gran ciudad y de un reino situado en la desembocadura del Guadalquivir cuyo nivel de civilización era superior al del resto de protoestados europeos, algo así como un Egipto peninsular.

Algunas fuentes antiguas nos hablan de un reino tartésico como una cultura avanzada, con gran riqueza de minerales y que en algún momento desapareció, lo cierto es que no hay restos materiales que nos puedan confirmar su existencia y las fuentes escritas, (siempre posteriores) no aclaran nada. Es decir, las informaciones son contradictorias entre sí.

Adlof Schulten era historiador, arqueólogo y filólogo. Se interesó desde muy pronto por la arqueología en España y fue el principal impulsor de las excavaciones en Numancia. Tuvo interés por Tartessos y a modo de un nuevo Schlieman (el descubridor de Troya), buscó en Doñana el mítico reino siguiendo los textos de Heródoto y Avieno. Schulten nunca encontró Tartessos ni Tersis, ni nada que se le pareciera. Pero… ¿De  dónde viene? De autores grecolatinos como Avieno, Cicerón, Plinio, Heródoto y Estrabón, además del (Dudoso) Antiguo testamento, más concretamente de la época del Rey Salomón. En el Libro de Reyes, mencionan que ‘tiene naves de Tarsis junto con naves de Hiram’. También hay referencias en el libro de Jonás ‘ir a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvéh’. Finalmente, una tercera (Aunque hay más, pero estas tres son las más importantes), en Ezequiel se menciona ‘Tarsis era cliente tuya por la abundancia de toda riqueza; plata, hierro, estaño y plomo daba por tus mercancías’. Si mal no recuerdo, Ezequiel se refería a Tiro. Esto nos deja claro que Tarsis, los Fenicios y los Israelíes mantenían una relación comercial de algún tipo. En la primera de las referencias tenemos a un personaje importante: Hiram I, rey de Tiro, monarca que convertirá su ciudad en la más importante de Fenicia, estableciendo además lazos diplomáticos y comerciales con el reino de Israel, pues necesitaban madera que solo estaba disponible en manos fenicias, si mal no recuerdo, era madera de cedro de Líbano, y estos a su vez demandaban gran cantidad de cereal para abastecer su pujante explosión demográfica, lo cual nos deja una duda principal: ¿Qué tipo de embarcación viajaba hasta Tarsis? Nunca queda claro si son tirias o israelitas y solo se pueden formar dos teorías, una acerca de una alianza entre Hiram y Salomón que abre el comercio a las naves fenicias a través del mar rojo y con ello se interpreta una posible localización de Tarsis en la península del Sinaí, y la segunda de ellas (Mi favorita a mi opinión) la duración del viaje (de unos 3 años) y la variedad de productos hace posible la localización de Tarsis en la península ibérica. Los israelitas se beneficiarían del comercio mediterráneo en manos fenicias. Antes de ir a lo importante, quería dejar claro el porqué de la posible vinculación entre Iberia y Tartesia, para no crear dudas ante lo que voy a exponer aquí, y es el origen de Tartessos con griegos y fenicios (Algo que se da en los libros: La Tartesia literaria y la arqueológica, como antes mencioné a Schulten)


La Mitología y religión Tartessa.

Se tiende a considerar Tartessos como un reino autóctono surgido por la aculturación de los indígenas, producida por el contacto con griegos y fenicios. En realidad sería una cultura de la Edad del Bronce, de economía agrícola y ganadera, que se desarrolló en torno a la región minera onubense (siglo IX adC.), y que controlaba la ruta del estaño con el norte y la ruta marítima con Cartago. Según la mitología hay tres grandes reyes de Tartesos: Gárgoris, el recolector de miel; Habis, el agricultor; y Gerión, el ganadero: las tres etapas del acceso a la civilización, según la concepción griega. Pero el primer rey histórico fue Argantonio, al que se refiere Heródoto.

El personaje más conocido de esta civilización, o imperio, fue Argantonio, monarca que se mueve entre la leyenda y el hecho histórico, y en cuyo reinado (fines del siglo VII a principios del VI adC) la civilización tartésica alcanzaría su mayor esplendor. Poco después a finales de este último siglo, la civilización tartésica desaparece, sin que estén claras la forma ni las causas. Según algunas tesis fueron los cartagineses los causantes de su ruina. También existe la hipótesis de que el pueblo ibero de los túrdulos o turdetanos, es el heredero de los tartesios y se cree que la Gorgona Medusa es posible fundadora de la realeza tartésica.

Nuevamente hago mención a los griegos y su contacto con ellos para afirmar que eran politeístas (Si, sólo he mencionado Reyes, no Dioses). Aquí es donde radica una mayor confusión, debido al halo de misterio, y fascinación creada por esta civilización lo que ha generado muchos mitos y en ésto es donde nos centramos. Se cree que hubo una ‘fusión’ cultural entre griegos, fenicios y tartessos (Sobretodo estas últimas)


Los Dioses tartésicos. Melqart

Debido a la creencia de una posible unión cultural, los dioses tártesicos y fenicios no estaba muy lejos una de la otra. Lo poco que se cree es que adoraban al dios Melqart, el dios más importante de su panteón (Equiparado con Heracles por los griegos) al que le ofrecían cruentos sacrificios, pues era el dios protector de la navegación y una vez al año se le ofrecía una festividad en la que se celebraba su resurrección (Similar al culto a Osiris en la mitología egipcia).

Los Dioses tartésicos. Astarté


La otra divinidad importante era Astarté, que se le asocia con Afrodita en la mitología helénica. Una diosa de la naturaleza, de la vida, del amor, la fertilidad y los placeres carnales a la que se le rendía culto en varios santuarios cerca de la costa peninsular y se le ha llegado a asociar con ritos de prostitución sagrada por parte de las sacerdotisas y devotas de la diosa (Y yo digo… ¿No había otra forma de rendirle culto?).

No sólo eso, Astarté es la asimilación fenicia-cananea de una diosa mesopotámica que los sumerios conocían como Inanna, los acadios, asirios y babilonios como Ishtar y los israelitas como Astarot. Con el tiempo, se tornó también en diosa de la guerra y recibió cultos sanguinarios de sus devotos. Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con un fino cinturón, de pie sobre un león.

Astarté es equiparada en nombre, origen y funciones con la diosa Ishtar de los textos de la Mesopotamia. Otra transliteración es ’Ashtart.



· En griego Αστάρτη (Astártē)


o En la época helenística (siglos IV a I a.c.) cuando los griegos se asentaron en Oriente Próximo, asimilaron a Astarté en parte con la diosa Afrodita y en parte con Deméter.


· En hebreo se llamaba עשתרת (transliterado Ashtóreth):


o Astoret es el nombre peyorativo hebreo correspondiente a la diosa feniciocananea y que llegó a ser adorada por los judíos, en Samuel 7:3 éste dijo entonces a toda la casa de Israel: «Si ustedes se vuelven al Señor de todo corazón, dejen de lado a los dioses extraños y a las Astartés que hay en medio de ustedes; dirijan sus corazones hacia el Señor y sírvanlo sólo a él. Así el Señor los librará del poder de los filisteos». En la Biblia hebrea a menudo se la presenta como el complemento femenino del dios El (Baales) (Jue 2.13; 10.6; 1 S 7.3, 4; 12.10) y se la conoce también con el nombre de Asera o Ashêrâh (Jue 6.25; 1 R 18.19). Como su culto se basaba en la prostitución (tanto masculina como femenina), se cree que el nombre Astoret es una forma hebrea del nombre semítico Astarté modificado por los hebreos con las vocales de la palabra bōshet (‘abominación’).


o Su nombre suele encontrarse en el Antiguo Testamento en la forma plural Astaroth.


· En ugarítico ‘ṯtrt (también ‘Aṯtart o ‘Athtart).


· En acadio As-tar-tú (también Astártu).


· En etrusco Uni-Astre (según las tablillas de Pyrgi).


· Astar: diosa de Abisinia (actual Etiopía).


· Athar: dios de la fertilidad y la lluvia en la Arabia del sur.


· Ishtar: diosa de Mesopotamia.


· Inanna: diosa sumeria del amor, la naturaleza y la fertilidad.


Todas ellas estaban identificadas invariablemente con el lucero del alba o planeta Venus.






Hasta aquí mi pequeña tesis sobre esta cultura y su religión. Espero que no se os haya hecho pesada la lectura. Tal vez me anime a escribir algo de ésto más adelante. (Noctiluca ¡Ahí voy! 😅😅😅😂😂😂😂)

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